Lanzarote produce toneladas de Aloe cada año

Lanzarote produce toneladas de Aloe cada año, además de generar miles de puestos de trabajo el aloe tiene propiedades maravillosas ya conocidas por culturas milenarias

La planta del aloe es sin duda una de las plantas medicinales más conocidas del mundo, considerada generalmente una de las plantas más famosas, el aloe está considerado como una de las mejores plantas medicinales del mundo.

En Lanzarote el aloe crece desde hace ya siglos, contrariamente a lo que muchos consideran una moda. Concretamente el aloe agradece de Lanzarote las laderas pedregosas, las condiciones climáticas que le confiere el calor del clima tropical canario… Además el aloe se ve beneficiado por los vientos alisios y de la inherente riqueza mineral que a las Islas Canarias y en concreto a Lanzarote le otorgan sus suelos volcánicos.

Una empresa local como aloe plus Lanzarote cuenta con proyectos solidarios dentro de su responsabilidad social corporativa. Por todos son ampliamente reconocidos los beneficios que el aloe tiene para la salud. Desde Lanzarote además podemos observar como puede ser un generador de empleo y desarrollo local, además de ser un contribuidor clave en proyectos sociales.

Hablando del aloe son muchos los usos; usos entre los que destacan: propiedades desintoxicantes, ligeramente analgésicas, usos antisépticos o antiinflamatorios…

El aloe en Lanzarote no es una moda. El uso de la planta de aloe ha estado fuertemente ligado a la isla de Lanzarote desde cómo mínimo los tiempos prehispánicos. Se ha documentado que el propio Cristóbal Colón, cuando pasó por Canarias, se aprovisionó de unos cuantos aloes antes de partir definitivamente al denominado en aquel entonces como el Nuevo Mundo, concretamente en el año 1492.

La tendencia de hábitos de vida saludables, unida al turismo han hecho que la producción de aloe  se haya incrementado. Actualmente se ofrecen visitas gratuitas para ampliar el conocimiento de esta planta milenaria.

Un vistazo rápido a la historia del aloe vera

La historia del aloe como cualquier planta de uso ancestral va ligada a anécdotas místicas. En un papiro egipcio del 1.500 años A.C aparece ya el aloe, no debemos olvidar que las propias Nefertiti y Cleopatra,  reinas de Egipto, la consideraban ya antaño como una planta milagrosa, haciendo uso tanto como cosmético; como amuleto. También conocemos que el padre de la medicina, a través de escritos de Hipócrates o incluso de Teofrasto, analizaron y emplearon el aloe como una verdadera planta medicinal, y que Teofrasto sugirió a Aristóteles el hacer acopio masivo para aliviar las heridas de los soldados de Alejandro Magno.

Los árabes eran verdaderos amantes de esta planta, nos legaron grandes cultivos, los jesuitas a través de misiones religiosas, introdujeron el aloe en América…

La historia reciente reconoció su uso como regenerador en los primeros pacientes expuestos a rayos X, en las víctimas de Hiroshima y Nagasaki…

Más recientemente en el año 1970 se consiguió aislar del aloe la aloína. La aloína es la molécula activa considerada como la más preciada del aloe, es en este momento cuando comienza la proliferación de fórmulas de aloe a modo de producto cosmético y, con ello su gran demanda cosmética, aumentando eso si su producción de una forma más masiva.

 

 

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